Ensayo sobre el “Capítulo 1” del libro de Susan Sontag por María José Enriquez

Susan Sontag inicia su ensayo abordando un tema recurrente, a mi parecer, en su temática y en la temática existencial de la humanidad. En el libro que reúne sus primeros ensayos, “Contra la interpretación y otros ensayos”, inicia relacionando al arte como instrumento del ritual y nos remonta a la primera teoría del arte que considera que el arte era un imitación de la realidad, teoría propuesta por Platón. Mismo filósofo con el que inicia su ensayo “En la Caverna de Platón”.

Ensayo por María José Enriquez alumna del Diplomado en Fotografía 2016

Curso “Teoría de la Imagen” por Clara de Tezanos

Para Platón el arte no tiene una utilidad determinada, es una imitación de una imitación y en un sentido estricto, no es verdad.  En nuestros días también vemos ejemplos de esta aseveración masificada. Uno de ellos puede ser la canción “Copy of a” de Nine Inch Nails, banda de rock americana, lanzada en el 2013, en la que  apuntan a que somos una copia de una copia de una copia, una sombra de una sombra de una sombra tratando de alcanzarnos a nosotros mismos (nuestro interior). Mencionó esta correlación de ideas o enunciados porque parece importante que sin importar el paso del tiempo y en este caso es mucho tiempo (siglo V antes de Cristo al Siglo XXI), más allá de contestar nuestras interrogantes las dejamos para la exploración permanente. ¿Son estos planteamientos los que venimos a disfrutar en este viaje humano? ¿será posible llegar a las respuestas que buscamos? O simplemente, ¿estamos interrogándonos para no hacer algún punto sobre la verdad absoluta sino para demostrar que la objetividad de uno es diferente a la objetividad del otro y por lo tanto,  las “objetividades” son absolutamente subjetivas?

Aristóteles, a diferencia de Platón, replica que el arte es útil, en el sentido liberador de la catarsis que se genera al hacer arte, “el arte es medicinalmente útil, en cuanto suscita y purga emociones peligrosas”. En esta línea, Sontag parece retomar esta aseveración más adelante en su ensayo “La caverna de Platón” pues indica que la fotografía es un medio de sublimación.

Si bien este dilema sobre la utilidad y veracidad del arte que desemboca en el valor del mismo o la falta de él, se remonta a la época de dos grandes filósofos en los que se asienta la tradición filosófica europea y occidental,  ¿cómo no seguir heredando esa disyuntiva?

Para el matemático Alfred North Whitehead, “toda la filosofía occidental se reduce a una serie de notas escritas al margen de las páginas de Platón” y de tener razón, y por como Sontag toma consciencia que la humanidad persiste en la Caverna de Platón,  podemos evidenciar que a lo largo del paso del tiempo, desde Platón, pasando por 1839, 1970, hasta nuestros días, el arte se ha visto, se ve y probablemente se seguirá viendo bajo el juicio que lo obliga a justificarse en sí mismo.

La tecnología ha contribuido a que esta interrogante sobre qué es arte y qué no es y si una fotografía tiene valor en sí misma o si su valor radica en su justificación de contenido, no ha sido el único factor que ha llevado a la fotografía a reinventarse en sí misma como medio. La popularidad del medio ha producido a miles de fotógrafos profesionales ampliando el espectro de sus bases teóricas.

Partimos de un principio de la fotografía en la que el fotógrafo, más allá de ser fotógrafo era químico y científico a un presente en el que el fotógrafo proviene de un sin fin de profesiones que anteceden a esta última. Vemos también cómo la tecnología digital y la digitalización de la interacción humana, hace que todos seamos fotógrafos profesionales potenciales y que muchos sean fotógrafos empíricos que resultan en no ser fotógrafos pero sí serlo (abordaré más adelante este tema en un ensayo dedicado únicamente a esta temática). Esto provoca que la fotografía tenga un nuevo problema sobre su percepción artística por el sin fin de imágenes que existen producto de lo que Sontag llama, pistola de rayos.

Entonces, ¿cómo puede un proceso de no-intervención y mecánico, producir imágenes significativas para las personas? ¿cómo imágenes provenientes de este medio pueden ser claras y coherentes con un punto de vista determinado? La respuesta es difícil y muchos seguimos buscándola pero de lo que podemos tener certeza, es que este desafío ha producido en los fotógrafos una motivación para encontrar nuevas formas para hacer claro y tangible el significado de sus imágenes.

Muchas imágenes han sido producto de conocimiento, técnica e invención. Otras han sido resultado del accidente, experimentación y suerte pero como dice Szarkowski, “…but whether produced by art or by luck, each picture was part of a massive assault on our traditional habits of seeing.” Transformar la experiencia misma en una manera de ver, dice Sontag.

Sontag deambula entre la teoría de Platón y la de Aristóteles. Para ella seguimos estando en la caverna, estimulándonos con imágenes de la “verdad” pero no todas las imágenes son iguales o de igual utilidad para la humanidad. Es allí donde podemos pensar que retoma a Aristóteles, ya que le atribuye el valor de ser un punto de inflexión para la forma en que percibimos al mundo. Para ella la fotografía va más allá de un recuento de imágenes, es “experiencia capturada y la cámara es el arma ideal de la conciencia en su talante codicioso”. Codicioso porque para ella existe una apropiación de conocimiento sobre la apariencia del pasado y el alcance del presente.

Esta misma relación del paso del tiempo, lo toma Szarkowski, como una de las características inherentes al medio de la fotografía. Dice que todas las fotografías son exposiciones de tiempo de menor o mayor duración que describen una parcela de tiempo pero que ese tiempo capturado es siempre el presente y que la fotografía es capaz únicamente de describir ese justo exacto momento o período de tiempo, en la que la fotografía fue tomada. La fotografía alude al pasado  y al futuro únicamente si dichos momentos existieron en algún presente. Vemos el pasado por medio de reliquias y al futuro por medio de profecías visibles en el presente. Yo preguntaría en el presente de quién y bajo la percepción y subjetividad de quién y obviamente, la respuesta es de quien toma la fotografía y es ahí en donde el fotógrafo adquiere poder. Éste es capaz de moldear, modelar, influir, comunicar, impactar, afectar y muchos otros verbos más por su capacidad de plasmar su presente y por tanto, afectar la percepción general de ese presente basada en su propia percepción del presente.

“Photographs are subjective and, for that very reason, are powerful.” Beaumont Newhall.

Imagen tomada de: psicoletra.com

Jose Miguel Ajcu

Comunicador, Fotógrafo y Programador. Pink Floyd y Netflix. Me subí a esta nave y ahora me dirigió hacia el lado oscuro de la Luna. Encargado de la Comunicación y Programación de La Fototeca.

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