Ensayo sobre el “Capítulo 3” del libro de Susan Sontag por Astrid Ayala

Antes de iniciar el análisis del ensayo de Susan Sontag, es necesario definir qué es el Surrealismo. El Surrealismo se originó a principios del siglo XX como un movimiento literario que tenía como objetivo liberar la imaginación del subconsciente. El movimiento inicia oficialmente con la publicación del “Manifesto of Surrelism” en París en 1924 por parte del poeta y crítico André Breton. El Surrealismo tiene como raíz las teorías psicoanalíticas y estudios de sueños de Sigmund Freud. Artistas visuales que trabajaron con las técnicas e imágenes surrealistas fueron German Max Ernst, André Masson, Joan Miró y Man Ray. Posteriormente surge una forma de Surrealismo ilusionista en Salvador Dalí, Paul Delvaux y Yves Tanguy. El simbolismo es fundamental para el Surrealismo.

Ensayo por Astrid Ayala alumna del Diplomado en Fotografía 2016

Curso “Teoría de la Imagen” por Clara de Tezanos

En el ensayo, Sontag expone su interpretación del Surrealismo. Considera que la idea del movimiento era desdibujar las líneas entre el arte y la vida, entre lo intencional y lo no intencional. Presentar el mundo onírico, difícil de distinguir de la realidad. La fotografía se encuentra impregnada del Surrealismo debido a que se trata de la creación de un duplicado del mundo. La realidad queda en segundo plano, y se revela otro mundo, más reducido, pero más dramático. Según Sontag, el Surrealismo siempre le da la bienvenida a los accidentes, a las presencias desordenadas y qué puede ser más surreal que un objeto que se produce así mismo con el mínimo esfuerzo.

Para Sontag, el error de los surrealistas es imaginar que lo surreal es universal, algo relacionado con la psicología, mientras que es mucho más local, étnico, específico a la clase, fechado. Para Sontag la fotografía es surreal debido a que nos brinda un mensaje melancólico del pasado, de lo concreto, de la intimidad de la clase social. Coincido en que no hay nada más surreal que el tiempo. Sin embargo, pareciera haber una falta de comprensión por parte de Sontag de las ideas freudianas, que constituyen la base del Surrealismo.

Mediante la utilización del método de asociación libre y por medio del decir y lo dicho del paciente, Freud inició la arqueología de las profundidades de los procesos psíquicos inconscientes.   Freud describe el uso de esta nueva técnica de la siguiente forma: “En esta necesidad comencé a poner en práctica el método de la asociación libre, consistente en comprometer al sujeto a prescindir de toda reflexión consciente y abandonarse, en un estado de serena concentración, al curso de sus ocurrencias espontáneas (involuntarias).”[1] En el discurso van a surgir ideas insoportables, que deberán trabajarse. Para Freud la asociación libre no es libre, porque existe la sobredeterminación del síntoma y a través de ese devenir de ideas, se puede encontrar el camino hacia lo olvidado. En el inconsciente no existe la dimensión temporal, no existe el antes, el hoy y el mañana (se encuentran mezclados). Entonces el proyecto del Surrealismo viene a explorar la endogeneidad que existe entre la realidad y el inconsciente. La realidad afecta el inconsciente (por ejemplo, permea en nuestros sueños), pero el inconsciente afecta nuestras decisiones y por tanto nuestra realidad. Se trata de un concepto universal fundamental para la comprensión de nuestra historia como seres humanos y la configuración de nuestro porvenir.

Posteriormente, Sontag elabora en que a los fotógrafos siempre les ha interesado los niveles más bajos y altos de la sociedad. La miseria social ha motivado la toma de fotografías (depredaciones gentiles) para documentar una realidad oculta a los otros niveles sociales. Los extremos en la sociedad son adictivos para los fotógrafos. Pero esto es esencialmente una actitud de la clase media. Una actitud que según Sontag, es meramente tolerante, curiosa pero a la vez indiferente, se trata del humanismo. La justificación de ese voyerismo es siempre la misma, las fotografías revelan la verdad oculta, conservando el pasado desvaneciente. ¿Qué está detrás del imperioso deseo de mostrar la miseria social? ¿El deseo de un cambio? ¿La no identificación y afirmación del yo?

Sontag asegura que la cámara hace de todos un turista en la realidad de otras personas. Pero un turista, está consciente que sólo está de paso. Sontag hace referencia a Bill Brandt quien antes de la Segunda Guerra Mundial hace fotografías sobre la Depresión, pero después de la guerra retrata a celebridades y realiza fotografías de desnudos semi-abstractos. Ese viaje entre la realidad de lo degradado y lo glamoroso parece ser surreal. Existen excepciones, menciona Sontag, como las obsesiones de Lewis Carroll y Diane Arbus. Lo surreal parece ser la distancia social y la distancia en tiempo. Desde la perspectiva de la clase media, la celebridad y la pobreza son igualmente un misterio (“el otro” es lo surreal).

Posteriormente, Sontag presenta la división de fotógrafos como científicos y como moralistas. Los científicos hacen un inventario del mundo (por ejemplo, August Sander quien desarrolló un catálogo de fotografías de los alemanes). Los sujetos de Sander son igualmente representativos (típicos) de una realidad social. La cámara revela los rostros como máscaras sociales. Sander investiga el orden social, dividiéndolo en un número indefinido de tipos sociales (industriales, trabajadores de fábricas, soldados, gitanos, sirvientes, damas de sociedad…) Sanders asegura “It is not my intention either to criticize or describe these people.” ¿Por qué Sontag afirma que a pesar de su realismo sobre clases, es uno de los conjuntos de trabajo más abstractos en la historia de la fotografía? Las imágenes de Sander serían surreales en el sentido de que registró un mundo que desaparecería.

En América, la fotografía es más moralista, se revelan las necesidades que han de confrontarse. Por un lado, algunas imágenes buscan despertar la consciencia de la población (por ejemplo, el trabajo de Lewis Hine sobre el trabajo realizado por niños). Por otro lado, se encuentra la relación entre fotografía y turismo (ese instinto de depredación). Sontag menciona que la fotografía expresa la impaciencia de América con la realidad, la preferencia por las actividades cuyo instrumento es una máquina. Entonces Sontag contrasta la fotografía europea con la americana. Los fotógrafos europeos asumen una estabilidad en la naturaleza de la sociedad, cada espécimen completa un inventario que permite la comprensión de su totalidad. En América, cada espécimen se convierte en una reliquia. La melancolía prevalece en la fotografía Americana, el registro de la pérdida. Se trata de convertir el pasado en un objeto de consumo. Sontag va un paso más allá al aseverar que América es un país surrealista, lleno de objetos melancólicos (“Our junk has become art. Our junk has become history”). La cámara como aparato para el registro de las heridas del tiempo. Si se trata de melancolía, ¿significa que no podemos desprender nuestra líbido del objeto perdido para re-direccionarlo hacia otro objeto?

Sontag escribe, la fotografía es el inventario de la mortalidad, del devenir del ser. Permite el registro de la aproximación al caos, a la entropía. La fotografía puede considerarse como una citación. Un libro de fotografía como un libro de citaciones. No sorprende el acompañamiento de las imágenes con palabras. Somos coleccionistas de imágenes y palabras, un trabajo de rescate del pasado. El pasado como el sujeto más surreal, ver belleza en lo perdido. El fotógrafo americano es anti-científico, anti-sistemático. No encuentra en su sujeto un valor o contenido para clasificarlo. Sólo le interesa que está allí. Para Sontag la fotografía es estéticamente indestructible, se beneficia de la belleza de lo decadente. Las fotografías son antigüedades instantáneas. Su carácter contingente confirma que todo es temporal. La arbitrariedad de la evidencia fotográfica revela la imposibilidad de clasificar, ordenar la realidad. Sontag considera que el Surrealismo presenta el descontento con la realidad, la añoranza por otro mundo. Sólo objetivando a la realidad, se convierte en real, es decir, en surreal. La proliferación de la fotografía es la afirmación del “kitsch”.

Sontag finaliza con una reflexión sobre el marxismo como forma seductora de moral. Marx reprocha a la filosofía que sólo trata de comprender el mundo, en lugar de cambiarlo. Los fotógrafos afectados por la sensibilidad surrealista, sugieren que es vanidad tratar de comprender el mundo, sólo es posible coleccionarlo. En ese sentido el Surrealismo es la aceptación del colapso de la modernidad, de la idea del hombre racional, de la paz universal de Kant. Olvidemos la sistematización, el inventario, la moralidad y su búsqueda de cambio de consciencias. Sólo queda el bello registro del camino hacia la entropía.

[1] Sigmund Freud. Esquema del psicoanálisis. 1923. Traducción directa del alemán. Por Luis López Ballesteros. Pg. 3

Jose Miguel Ajcu

Comunicador, Fotógrafo y Programador. Pink Floyd y Netflix. Me subí a esta nave y ahora me dirigió hacia el lado oscuro de la Luna. Encargado de la Comunicación y Programación de La Fototeca.

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