Ensayo sobre el “Capítulo 2” del libro de Susan Sontag por María José Enriquez

Ensayo sobre “Estados Unidos, visto por fotografías, oscuramente”, Capítulo 02 de “On Photography”, Susan Sontag

“Lo que prueba a un poeta es que su país lo absorba con tanto afecto como él ha absorbido a su país” – Walt Whitman.

Para Whitman, quien “se amamantaba de la sociedad”, la importancia del contexto es más importante que las palabras mismas. En el prólogo de su libro Hojas de Hierba, se indican que fue sólo por la absorción de su contexto que pudo escribir su libro. ¿Es el contexto, el recurso por el cual podemos nutrirnos del afuera para despertar el adentro?.

Ensayo por María José Enriquez alumna del Diplomado en Fotografía 2016

Curso “Teoría de la Imagen” por Clara de Tezanos

Lo vemos en los niños con pocos meses de edad, sin mayor programación, sin prejuicios, sin juicios, que cuando interactúan con su entorno y contexto es cuando empiezan a moldearse. Pero es justo al inicio de nuestras vidas que podemos ver que somos seres más inconscientes que conscientes y que lo seguimos siendo por el resto de nuestros días, la diferencia es que se nos olvida y creemos que controlamos todo. La verdad (o más bien, mi alucinación) es que no controlamos nada. Seguimos siendo tan frágiles como el primer día que pisamos esta tierra. Tan ignorantes como lo fuimos al aprender a sumar. Tan dependientes como cuando nos amamantaban y tal vez ahí radica la necesidad de Whitman de amamantarnos de nuestro contexto, nuestra pequeña y efímera “realidad”, nuestra ilusión auto construida para contemplarnos a nosotros mismos o lo que creemos de nosotros mismos.

Whitman precedió a los fotógrafos modernos y esto es importante porque aunque Sontag afirma que la revolución cultural que Whitman pregonó no sucedió (tal vez en su época), al precederlos, sentó las bases para la continuidad de la lucha del realismo filosófico y la generalización de la belleza y fue así como su profecía fue heredada a la historia. “A ti, que no has nacido aún; a ti te buscan estos cantos. Cuando los leas, yo, que era visible, seré invisible… Sé tan feliz como si yo estuviera a tu lado (no estés demasiado seguro de que no esté contigo)”. Whitman.

Los temas que abordaba Whitman, tales como que la naturaleza, el universo y Dios son semejantes y que en el mismo hombre se encuentra un ser supremo, son temas actuales tratados por ejemplo, en la práctica de Un Curso de Milagros, escrito en 1976, para “entrenar a la mente de forma sistemática a tener una percepción diferente de todas las cosas y de todo el mundo.” Y justamente esa percepción es la que, a mi parecer, Whitman quería empezar a desmitificar y su materialización para él se producía en el arte.

Pero ¿cómo cambiar la percepción de la belleza misma?¿Cómo cambiar la percepción de que hablando de delgadez y gordura, no estamos hablando de belleza? ¿Qué la belleza va más allá de lo que se busca detrás de la cirugía plástica, maquillaje, face lifts, y photoshop? Para Whitman la belleza va más allá de la mera belleza física. La belleza radica en que el Ser Supremo está entre nosotros, en nosotros. Y por esa sencilla razón, asumo que consideraba que todo era bello, todo igualmente importante. Y aunque Sontag señala que el fotografiar enanos no se revela la majestad y la belleza sino que se revelan enanos, creo que toma muy factual lo que Whitman pregonaba. Creo que  nunca podremos abolir durante nuestra experiencia humana, la percepción humana, los programas neuroliguisticos colectivos y la ilusión de que esta “realidad” es real. Por lo tanto, no creo que llegue el día en que todos podamos ver la belleza de todos en todo pero aunque esto sea un hecho fallido, el simple hecho de que alguien o algunos intenten concientizar esto, ya es un avance para la humanidad.

“La humanidad no es una” dice Sontag. Contrapone el trabajo de Steichen, en su afán de hacer ver a la humanidad como una, con el trabajo de Arbus, trabajo que no resulta ser democráticamente empático. Pero si dejamos de ver estas exposiciones como hechos aislados y los integramos, vemos que este contraste en la “humanidad” es el mismo contraste que vemos todos los días en la dualidad y polaridad de la humanidad. Y ¿por qué hablar de la humanidad? ¿por qué colectivizar? Y ¿por qué colectivizar a los protagonistas de nuestras percepciones? ¿será más fácil penetrar nuestro espejo cuando universalizamos los objetos de nuestra atención? Whitman parte de un protagonista colectivo, Estados Unidos, y Arbus del “Circo” de la sociedad.

Humanidad, un país, un nicho de la sociedad, un mundo y “otro mundo que se contiene dentro de éste”, dice Sontag. ¿Es otro mundo? o ¿es uno visto desde dos polos? Si retomamos nuevamente la filosofía Aristotélica, la cual tiene relación con Whitman (porque para Whitman la belleza radica en el Ser Supremo) podríamos decir que no son varios, es uno sólo y más allá de “un mundo”, es un sólo ser. Lo que existe porque existe, es bello. La belleza para Aristóteles es una propiedad del ser que le pertenece porque es. Todo lo que es, es bello porque es, porque participa del Ser y en esa participación participamos de sus propiedades.

Con esta generalización de la belleza (no física, sino del ser) podemos ver entonces que todos, desde su propia alucinación, tenemos razón sobre nuestra percepción de lo que nos parece bello, estético, agradable…liberador. Todos estamos en una constante búsqueda. Todos revelamos inconscientemente lo que traemos dentro y al final del día, así como la reducción del contenido fotográfico desemboca en líneas, luces y sombras, también la reducción de nuestras percepciones pueden desembocar en líneas, luces y sombras. Unas líneas se dirigen a lo que puede edificar a la humanidad y otras a la terapia de shock. Las luces para unos, es el camino que se desea recorrer y para otros las sombras es el único camino recurrible. Lo que sí me parece atinado recalcar, es que no se puede pasar a luz sin pasar por la sombra. Todo es una cuestión de ubicación, de polo, de trabajo y de consciencia.

La sombra es ausencia de luz y la luz es una potencial sombra. Arbus transitaba desde su sombra. Whitman abrazaba su sombra. Ambos deseaban identificarse con lo observado. Ambos se miraban en el espejo de su obra. Ambos se liberaban de sus ataduras a través de la catarsis de su arte y ambos finalmente se liberaron de su humanidad con su muerte.

Para mí el trabajo de ambos, que no es casualidad que Sontag compare ya que ambos fueron criticados por la connotación sexual de su trabajo, tiene una intrínseca relación con el ser. Más allá de sus contextos, que eran tan importantes para Whitman pero que para mi son sólo ubicaciones o coordenadas, ambos partían de una necesidad de exploración. Whitman exploraba y contemplaba la naturaleza tan perfecta en ella misma y Arbus, la deformidad, la monstruosidad y el rechazo tan perfectas en ellas mismas. Perfectas porque hablan sin palabras, porque desahogaban su propia imperfección, sus cuestionamientos y contemplaciones, y por la funcionalidad de esas acciones, son recursos a los que se acogieron con el fin de evolucionar.

Jose Miguel Ajcu

Comunicador, Fotógrafo y Programador. Pink Floyd y Netflix. Me subí a esta nave y ahora me dirigió hacia el lado oscuro de la Luna. Encargado de la Comunicación y Programación de La Fototeca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *