Ensayo sobre el “Capítulo 1” del libro de Susan Sontag por Astrid Ayala

El inicio del ensayo hace referencia a que la humanidad permanece en la caverna de Platón, observando imágenes de la verdad, pero no la verdad en sí. ¿Tenemos la posibilidad de apreciar la verdad? Pareciera que la única forma de observar la verdad en sí, sería como describe Rorty teniendo “la perspectiva del ojo de Dios”. Dado que no tenemos esa “perspectiva desde fuera del mundo”, dado que estamos implicados en el mundo, sólo podemos tener acceso a pequeñas verdades, fragmentos, relatos. Julio Cortázar menciona en sus clases de literatura en Berkeley que “el cine sería la novela y la fotografía, el cuento”.

Ensayo por Astrid Ayala alumna del Diplomado en Fotografía 2016

Curso “Teoría de la Imagen” por Clara de Tezanos

Se podría considerar a la fotografía como un género literario más, una especie de memoria convertida en ficción. Las palabras de Cortázar coinciden con la propuesta de Sontag, que las imágenes fotografiadas no constituyen un enunciado sobre el mundo, sino miniaturas de la realidad. Si los fotógrafos coleccionamos imágenes, como coleccionar objetos, ¿qué pulsión nos mueve? ¿Acaso la pulsión de vida que busca en el arte, el último dique frente a la entropía? ¿O acaso la pulsión de muerte que busca atrapar, congelar, aniquilar lo que es movimiento?

Sontag cuestiona inclusive la posibilidad de que la fotografía pueda representar esas pequeñas verdades. El fotógrafo puede acomodar las imágenes a su visión estética o a sus nociones sobre los problemas sociales existentes en su entorno. Hay una imposición de sus estándares sobre los sujetos. En ese sentido, las fotografías son una interpretación de esas pequeñas verdades (seguimos en la caverna de Platón). ¿A qué se refiere Sontag con que hay una agresión implícita en el uso de una cámara? ¿Es la intencionalidad una agresión? ¿Esta agresión es siempre consciente, o puede provenir también del inconsciente?

En el ensayo se diferencia a la fotografía de la pintura en el sentido que gracias a la tecnología, la fotografía ha permitido democratizar todas las experiencias al trasladarla en imágenes. Estamos nuevamente, frente al concepto de capturar experiencias. En adición, Sontag menciona que la fotografía se empieza a considerar como arte debido a su utilidad social. Una utilidad social que radica en la exposición de la condición humana, pero también en la sublimación.

Sontag menciona que la fotografía no es practicada por la mayoría de las personas como arte, sino como un rito social, que permite la apropiación imaginaria de un pasado irreal. Aun como defensa frente a la ansiedad, como evidencia de experiencias, viajes y aventuras, sigue siendo literatura, ficción. Esa pulsión que lleva a fotografiar pareciera ser una compensación por las experiencias no vividas, por la culpa sentida aunque no se haya permitido el placer.

Se cuestiona la idea de que fotografiar es un acto de no-intervención (quien registra el evento no puede intervenir). Sontag propone que el capturar la imagen es favorecer la continuidad de lo que se está fotografiando, aun cuando se trate de dolor u horror. Sontag menciona que fotografiar a una persona es una muerte sublimada. Se convierte a las personas en objetos que simbólicamente se pueden poseer. Esta aseveración nos hace reflexionar sobre la importancia del respeto por la persona a la que se fotografía, nunca olvidar su condición de ser humano.

Por un lado, las fotografías son el testigo del paso del tiempo, de lo fugaz, de la mortalidad. Pero por otro lado, pueden abrir el espacio a lo atemporal. Las fotografías permiten evocar la presencia y a la vez, la ausencia de un momento. Si las fotografías son pequeñas verdades, ¿cómo lograr que esos relatos apunten a lo no observable, a lo subyacente, a lo trascendental? ¿Cómo aproximarse mediante la imagen a lo que no es posible definir, articular?

Sontag también sugiere que las fotografías no pueden crear una posición moral (eso está dado por la ideología), pero pueden fortalecer o construir una nueva postura. Como ejemplo, se pueden mencionar los fotomontajes de Raoul Hausmann en Austria que buscan debilitar la fuerza del creciente nacionalismo o las imágenes de John Heartfield en Alemania que buscan sacudir al público con ilustraciones antinazis. Otra idea central es que las fotografías impactan al público siempre que sean una novedad. Cuando las imágenes se repiten y dejan de ser novedad, se vuelven menos reales.

La fotografía como mecanismo de reducción de la realidad, como objeto simbólico, como piezas de información, se ha convertido en instrumento de categorización burocrática del mundo. El reto de la fotografía es invitar al observador de la imagen a ir más allá de la superficie y buscar lo que Borges llamaría la rosa detrás del velo. ¿Cómo elaborar una fotografía que oculte más de lo que revela, que nos presente diferentes planos para la comprensión?

Sontag concluye el ensayo indicando que “todo existe para terminar en una fotografía”. ¿Cómo escapar de la compulsión a fotografiar? ¿Cómo comprender que la experiencia sensible va más allá de la captura de la imagen? El reto del fotógrafo que rompe con la compulsión, puede ser proponer un concepto en la imagen que provoque una experiencia en el observador. Es decir, invertir la relación causa-efecto. En lugar de que una experiencia se convierta en una imagen más, crear una imagen que cause una experiencia profunda e irrepetible.

Fotografía de: Huffpost Arts & Culture

 

Jose Miguel Ajcu

Comunicador, Fotógrafo y Programador. Pink Floyd y Netflix. Me subí a esta nave y ahora me dirigió hacia el lado oscuro de la Luna. Encargado de la Comunicación y Mercadeo de La Fototeca.

2 thoughts on “Ensayo sobre el “Capítulo 1” del libro de Susan Sontag por Astrid Ayala”

  1. Interesante ensayo. Pero un poco reductor en tu interpretación del texto de Cortázar. De ninguna manera Cotázar quiso decir que “las imágenes fotografiadas no constituyen un enunciado sobre el mundo, sino miniaturas de la realidad”. Solo quiso indicar que el cuento y la fotografía comparten la misma limitación y usan la estética de esa limitación.

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